TAILANDIA: Thai Vibe Experience
Tailandia es un subidón continuo:
El caos encantador de Bangkok, templos dorados, mercados nocturnos que no se acaban nunca, selvas infinitas en el norte y playas de cine en el sur.
Aquí no vienes solo a ver cosas: vienes a vivirlas con un grupo que vibra en tu misma frecuencia.
Tuk-tuks, comida callejera increíble, masajes, templos, aventuras improvisadas y esos ratos de chill que te reconcilian con todo.
El viaje fluye con naturalidad: lo suficiente planificado para disfrutar sin estrés, pero con espacio para momentos espontáneos que se quedan contigo.
Este viaje es para personas jóvenes de espíritu, normalmente entre 21 y 44 años, aunque la edad no es lo importante. Lo que cuenta es la actitud: ganas de explorar, reír, compartir y crear recuerdos que duren mucho más que el viaje.
Porque Tailandia no se visita… se siente. En cada plato, cada sonrisa y cada atardecer naranja.
En todos nuestros viajes usamos un fondo común para cubrir aquellas actividades, transportes y gastos locales que no están incluidos en el itinerario base, pero que todo el grupo decide hacer de manera conjunta.
Este fondo se entrega al coordinador al inicio del viaje y suele rondar los 150 € – 200 €, dependiendo del destino.
El importe puede variar según el país o las necesidades del grupo. Si al finalizar el viaje queda dinero sin usar, se devuelve íntegramente a cada participante.
3 noches en habitación compartida
Cena de Bienvenida para conocer a los compañeros
Todos los desayunos incluidos
Acompañante durante todo el recorrido
*Solo están incluidos en el Pack Standard Plus
*Solo están incluidos en el Pack Standard Plus
Comidas y bebidas no mencionadas como incluidas
Gastos personales y souvenirs
Transporte opcional fuera del itinerario programado
Nuestro viaje comienza en la vibrante Bangkok, el corazón palpitante de Tailandia. Cada viajero llegará con su vuelo individual desde distintas partes de España y podrá trasladarse al hotel con el servicio de transfer incluido (o por su cuenta, si lo prefiere).
A lo largo del día, los integrantes del grupo irán llegando y podrán instalarse en el hotel, descansar o dar un primer paseo por los alrededores. A las 17:00 h, nos encontraremos todos en el lobby para la bienvenida oficial, presentaciones y una breve introducción del viaje.
Después, nos sumergiremos en la energía única de Bangkok con un paseo por sus calles llenas de vida, hasta llegar a la famosa Khao San Road, epicentro del ambiente viajero. Allí descubriremos su mezcla fascinante de aromas, luces y sonidos: puestos callejeros, música en vivo y la esencia cosmopolita que hace de esta ciudad algo inolvidable.
Terminaremos el día con nuestra cena de bienvenida en un restaurante local, donde probaremos los primeros sabores auténticos de la gastronomía tailandesa. Será el momento perfecto para brindar por la aventura que nos espera.
(Vuelo y traslado incluidos en el paquete completo.)
Hoy vais a sumergiros de lleno en la cara más monumental y cultural de Bangkok, recorriendo sus templos más icónicos. Prepárate para una explosión de colores, detalles y fotones.
La primera parada es el Gran Palacio, un complejo impresionante que fue residencia de los reyes de Tailandia durante generaciones. Sus edificios parecen sacados de un cuento: techos dorados, mosaicos brillantes y esculturas que cuentan leyendas antiguas. Dentro se encuentra el Templo del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew), la figura más venerada del país, tallada en jade y situada en un altar impresionante. Es uno de esos lugares donde te quedas un rato simplemente observando.
Muy cerca está el Wat Pho, famoso por su gigantesco Buda Reclinado, de 46 metros de largo, recubierto de pan de oro. Además de ser una joya arquitectónica, aquí nació la escuela tradicional de masaje tailandés, así que es un templo que respira cultura por todos lados.
Cruzando el río Chao Phraya, os espera el Wat Arun, conocido como el Templo del Amanecer. Sus torres blancas decoradas con porcelana son espectaculares a cualquier hora, pero al atardecer el lugar se transforma en pura magia. Desde aquí, las vistas del sol cayendo sobre el río y la ciudad son un recuerdo para toda la vida.
Y para rematar el día, lo acabaremos en alguno de los rooftops de la ciudad.
Hoy toca uno de los días más variados e intensos del viaje, con experiencias muy diferentes pero todas igual de únicas.
La jornada empieza en el mercado flotante de Damnoen Saduak, uno de los más famosos de Tailandia. Allí, las barcas de madera se convierten en auténticas tiendas flotantes donde se vende de todo: frutas tropicales recién cortadas, souvenirs, ropa, especias… El ambiente es caótico y colorido, con vendedores que se mueven entre los canales y turistas que no dejan de sacar fotos. Es un lugar perfecto para saborear la vida local y probar algo distinto.
La siguiente parada es el mercado del tren de Maeklong, probablemente uno de los más curiosos del mundo. Aquí los puestos se instalan literalmente sobre las vías, y cuando suena la bocina del tren, en cuestión de segundos los tenderos recogen toldos y mercancías para dejarle pasar. La escena parece de película y vivirla en directo es algo que no se olvida fácilmente.
Por la tarde, cambio de registro y rumbo a Ayutthaya, la antigua capital del reino de Siam. Un conjunto de templos y ruinas históricas que transmiten la grandeza de lo que un día fue esta ciudad. Entre ellos, destaca la icónica cabeza de Buda atrapada entre las raíces de un árbol, uno de los símbolos más fotografiados del país. Pasear entre estos restos es como hacer un viaje en el tiempo, rodeadas de historia, tradición y mucha espiritualidad.
Un día largo pero redondo, que mezcla lo más pintoresco, lo más curioso y lo más monumental de Tailandia. Y sí, preparaos: aquí la cámara va a echar humo.
Tras aterrizar en Chiang Mai por la mañana, llegamos a una de las ciudades más encantadoras del norte de Tailandia. El contraste con Bangkok se nota desde el primer segundo: menos ruido, menos caos, más calma y un entorno rodeado de montañas y naturaleza.
Después de llegar al hotel y dejar las maletas, la mañana será ideal para descansar un poco, reponernos del viaje y empezar a adaptarnos al ritmo tranquilo del norte.
Por la tarde podremos tomar unas clases de cocina Tailandesa o dar un paseo por el centro histórico, una zona amurallada llena de templos pequeños y llenos de carácter, cada uno con su propio encanto e historia. Aquí todo fluye despacio: monjes caminando, bicicletas pasando suavemente y viajeros que buscan el lado más tranquilo de Tailandia.
Los mercadillos artesanales también serán parada obligatoria: tejidos, joyas, objetos de madera y mil detalles curiosos que llaman la atención desde los primeros puestos. Y cuando cae la noche, empieza la magia del mercado nocturno: luces, comida callejera con aromas irresistibles, música en vivo y un ambiente animado que invita a descubrir, probar platos nuevos y perderse entre puestos infinitos.
Un primer día en el norte lleno de sabores, calma y vida local, que nos hará entender por qué Chiang Mai engancha tanto a quien la visita.
Hoy será un día para disfrutar Chiang Mai a vuestro propio ritmo, sin prisas y sin horarios. Después de los últimos días de viajes, excursiones y nuevas experiencias, toca regalarse un respiro y vivir la ciudad como más apetezca.
Chiang Mai es perfecta para ello: templos pequeños escondidos entre callejuelas, cafeterías preciosas con jardines zen, mercados locales llenos de artesanía, masajes tailandeses en cada esquina y un ambiente relajado que invita a simplemente pasear y dejarse llevar.
Podréis dedicar la mañana a explorar el centro histórico, entrar en los templos que os llamen la atención, hacer alguna compra especial o sentaros a tomar algo mientras observáis la vida local. Sin rutas marcadas: solo vosotras y la ciudad.
Por la tarde, podéis continuar descubriendo nuevos rincones, volver a algún mercado que os gustara el día anterior o disfrutar de un masaje tailandés si os apetece desconectar del todo. Chiang Mai es un lugar que se saborea mejor despacio, y este día libre es la oportunidad perfecta para hacerlo.
Un día diseñado para descansar, respirar y conocer la ciudad de la forma más auténtica: a vuestro ritmo.
Hoy os espera uno de esos días que se graban en la memoria para siempre. La excursión os llevará a un santuario ético de elefantes, en plena naturaleza, donde podréis convivir con estos animales de una forma respetuosa. Aquí no hay espectáculos ni paseos a su lomo: la experiencia consiste en cuidarlos, observarlos de cerca y entender mejor cómo viven.
La jornada empieza con la alimentación: darles de comer frutas y verduras, mientras descubres que cada elefante tiene su carácter y su forma particular de pedir más. Después, un paseo a su lado por la selva, disfrutando de la calma y la majestuosidad de verlos moverse en libertad.
El momento más divertido llega con el baño en el río: jugar con ellos en el agua, salpicar, frotarles la piel y compartir un rato que es tan especial como emocionante.
Estar tan cerca de estos gigantes bondadosos, mirarles a los ojos y sentir su tranquilidad es una experiencia única que os dejará con el corazón blandito y una sonrisa imposible de borrar. Sin duda, uno de los recuerdos más potentes de todo el viaje.
Hoy dejamos atrás las montañas tranquilas y la atmósfera espiritual de Chiang Mai para poner rumbo a uno de los rincones más salvajes y espectaculares del sur de Tailandia. Por la mañana nos dirigiremos al aeropuerto para tomar nuestro vuelo hacia Phuket, la puerta de entrada a la exuberante naturaleza del Parque Nacional Khao Sok.
Al aterrizar, nos espera el traslado por carretera hacia el interior de la selva. A medida que avanzamos, el paisaje cambia por completo: el asfalto queda atrás y aparecen paredes de piedra caliza que se elevan como gigantes verdes, palmeras infinitas, vegetación densa y un ambiente húmedo que huele a tierra viva. Es un contraste total con el norte, y se siente como si hubiéramos entrado en otro Tailandia.
Una vez en Khao Sok, comienza nuestro día de conexión con la naturaleza. El parque es uno de los pulmones verdes más importantes del país, un mosaico de jungla tropical, ríos serpenteantes y montañas cubiertas por un manto vegetal que parece no terminar nunca. Podremos explorar senderos rodeados de árboles enormes, escuchar el canto de los insectos y el sonido del agua cayendo entre las rocas, y dejarnos sorprender por la diversidad de plantas y fauna de este lugar tan especial.
Según el ritmo del grupo y las condiciones del día, podremos visitar cascadas escondidas entre la selva, bañarnos en pozas naturales o simplemente disfrutar del entorno en calma, respirando profundo y sintiendo la energía de la jungla.
El día de hoy es, sobre todo, un cambio de escenario absoluto: pasamos de templos y montañas a naturaleza pura, un entorno que invita a desconectar y abrazar el lado más salvaje de Tailandia.
Hoy despertamos rodeados de la naturaleza salvaje de Khao Sok, pero el día nos tiene preparado uno de los paisajes más espectaculares de todo Tailandia. Por la mañana pondremos rumbo al Lago Cheow Lan, una joya escondida dentro del parque nacional que parece sacada de otro planeta.
Subiremos a un bateau tradicional para navegar por sus aguas color esmeralda. A nuestro alrededor, enormes formaciones de piedra caliza se elevan verticalmente sobre el lago, cubiertas de selva húmeda y nubes bajas que hacen que el paisaje recuerde a un auténtico escenario de película, casi como si estuviéramos dentro del universo de “Avatar”. La sensación de paz, inmensidad y naturaleza pura es difícil de describir: solo se entiende al verlo con los propios ojos.
Durante la mañana exploraremos diferentes rincones del lago, disfrutando del silencio, del canto de la fauna que vive escondida entre los árboles y de ese ambiente misterioso y mágico que lo envuelve todo. Es uno de esos lugares que te conectan de inmediato con la naturaleza y que se quedan grabados para siempre.
Después de esta experiencia inmersiva, por la tarde llegará el gran cambio de escenario. Nos despediremos de la jungla y comenzaremos el traslado hacia la zona de playa o hacia la isla, donde iniciará la parte más relajada del viaje. El contraste se siente al instante: dejamos atrás la humedad intensa de la selva y las montañas cubiertas de verde para descubrir el mar, la arena fina y la brisa cálida del sur de Tailandia.
Hoy nos espera uno de los días más espectaculares del viaje. Por la mañana zarparemos rumbo al Parque Marino Ang Thong, un archipiélago formado por 42 islas que parecen flotar sobre un mar turquesa infinito. Este conjunto de islotes, formaciones de roca caliza y playas escondidas es uno de los rincones más impresionantes del golfo de Tailandia.
A medida que avanzamos en barco, las islas se elevan frente a nosotros como esculturas naturales cubiertas de selva, creando un paisaje tan perfecto que parece pintado. Nuestro día transcurrirá entre actividades que nos permitirán descubrir el parque desde todos los ángulos:
Snorkel entre peces de colores y arrecifes vibrantes,
Kayak bordeando cuevas y acantilados,
Senderos que llevan hasta miradores con vistas panorámicas que dejan sin aliento,
Y por supuesto, la visita al famoso lago Esmeralda, una joya escondida entre paredes de roca que parece sacada de un cuento.
Ang Thong es de esos lugares donde el tiempo pasa más lento y donde la naturaleza te envuelve desde el primer momento.
De regreso por la tarde, la energía cambia: dejamos atrás la aventura marítima y regresamos a la zona de playa. La tarde-noche será completamente libre para relajarse, disfrutar de la arena suave bajo los pies, tomar un cóctel mirando al mar o animarse a una fiesta ligera frente a la playa. El ritmo lo marcas tú: descanso, música suave o un poco de ambiente nocturno.
Después de varios días llenos de aventuras, hoy tendremos un día más tranquilo para disfrutar de la isla al ritmo que más nos apetezca. Koh Samui es un lugar lleno de contrastes, y esta jornada nos permitirá descubrir su esencia más auténtica.
Podremos empezar la mañana visitando algunos de los templos más emblemáticos de la isla, como el Gran Buda (Big Buddha), que se eleva majestuoso sobre una colina con vistas al mar, o el colorido Wat Plai Laem, uno de los templos más fotogénicos, rodeado de estanques y esculturas increíbles que representan la espiritualidad tailandesa.
Para quienes prefieran conectar con la naturaleza, otra opción es adentrarse hacia el interior de la isla para descubrir las cascadas de Na Muang, dos saltos de agua rodeados de selva tropical donde el ambiente es fresco, verde y perfecto para un baño relajante en sus pozas naturales.
La tarde queda libre para descansar y disfrutar del ambiente tropical: playa, masaje tailandés, un coco frío en la mano o simplemente dejarse llevar por la calma de la isla. Cuando el sol empiece a caer, nada mejor que pasear por el Fisherman’s Village, una de las zonas más bonitas de Samui, llena de restaurantes junto al mar, luces cálidas y un aire chill perfecto para una cena relajada.
Hoy disfrutamos de nuestro último día completo en Koh Samui, una jornada pensada para exprimir al máximo la esencia más relajada y tropical de la isla. Después de días llenos de aventura y paisajes espectaculares, hoy el ritmo lo eliges tú: despertar sin prisas, desayuno tropical y la sensación de que el mar nos regala un día más de calma.
La mañana es ideal para volver a esa playa que tanto nos ha gustado: aguas cálidas, arena suave y ese ambiente que invita a desconectar. También es un buen momento para un último snorkel, una clase de paddle, un masaje tailandés o simplemente relajarse bajo una palmera con un coco frío entre las manos.
Si te apetece explorar un poco más, puedes visitar algún rincón pendiente: un paseo por los mercados locales, compras de artesanía tailandesa o una última sesión de relax en un spa tradicional.
Por la tarde, Samui ofrece sus mejores colores. La luz se vuelve dorada, el mar se calma y las playas se llenan de un ambiente suave, perfecto para disfrutar de una cena frente al mar o un cóctel tropical mientras el sol se esconde entre tonos naranjas y rosados.
Y cuando cae la noche, viviremos una última experiencia que añade un toque único a nuestra estancia en la isla: asistiremos a un combate de Muay Thai, el deporte nacional y una de las tradiciones más profundas de Tailandia. Entre el ritual inicial, la energía del público, la música característica y la tensión del ring, disfrutaremos de una velada intensa y auténtica, perfecta para cerrar nuestro capítulo en Koh Samui con emoción y cultura local.
Toca dejar atrás las playas del sur y volar de vuelta a Bangkok. Una vez instaladas de nuevo en la ciudad, este día está pensado para disfrutarlo sin prisas, dedicando las últimas horas a exprimir lo que más os apetezca.
Podéis lanzaros a las compras finales en lugares míticos: el enorme MBK Center, perfecto para souvenirs, ropa y gadgets, o el colorido Chatuchak Market (si coincide en fin de semana), donde hay literalmente de todo. También es una buena ocasión para volver a pasear por algún barrio que os haya gustado o simplemente improvisar.
Por la noche, la guinda del viaje: una cena de despedida con currys, Pad Thai y algún postre tailandés, brindando por todo lo vivido estos días. Es el momento de repasar anécdotas, reíros de los mejores momentos y saborear la última noche en la ciudad antes de regresar a casa.
Después de nuestra cena de despedida la noche anterior, hoy tendremos la mañana libre para disfrutar de Bangkok a nuestro ritmo.
Podrás aprovechar para dar un último paseo por la ciudad, visitar algún templo cercano, hacer compras o simplemente relajarte con un masaje tailandés antes del regreso.
A lo largo del día, cada viajero se trasladará al aeropuerto según su horario de vuelo.
Con esto concluye nuestra increíble aventura por Tailandia, llena de cultura, naturaleza y momentos inolvidables. ¡Hasta la próxima!
Nomads Connexion organiza viajes de aventura, experiencias locales y viajes personalizados, creando experiencias auténticas y conectando a personas a través del viaje.
