Tras el desayuno, comenzaremos nuestra jornada explorando lo mejor de Marrakech, una ciudad que combina historia, arte y caos encantador.
Nuestra primera parada será el Jardín Majorelle (visita opcional), un oasis de tranquilidad lleno de color, diseñado por el pintor Jacques Majorelle y restaurado por Yves Saint Laurent. Sus tonos azules intensos y su vegetación exuberante lo convierten en uno de los lugares más icónicos del país.
Después nos dirigiremos al corazón de la ciudad, donde podremos visitar el Palacio de la Bahía (opcional), ejemplo magistral de la arquitectura marroquí, o el Palacio El Badi, hoy en ruinas pero todavía majestuoso.
También pasaremos frente a la Mezquita Koutoubia, símbolo de Marrakech, y caminaremos por los zocos de la medina, un laberinto de callejuelas repletas de puestos, telas, lámparas y aromas.
Tarde libre para dejarse llevar por el bullicio o descansar en una terraza. Por la noche, cenaremos en la plaza principal, envueltos en el ambiente mágico de la ciudad.